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¿Que es un punto verde?

¿Qué es un punto verde? A todos nos suena el concepto y, en cierto modo, sabemos lo que es. Ahora, cuando hay que especificar algo más, es cuando la cosa se complica. Hoy te vamos a contar qué es un punto verde, sus diferencias con un punto limpio y sus tarifas. Sí, sus tarifas.

¿Qué es un punto verde?

Lo primero pasa por saber qué es un punto verde. En este caso, toca fijarnos en los envases que usamos a diario. Desde botellas de agua, cartones de leche a yogures. Todos ellos tienen el logotipo del punto verde en su etiqueta. Tan reconocible como las dos flechas que se cruzan, formando un círculo perfecto.

Un logotipo estandarizado para toda la Unión Europea, creado por una empresa alemana sin ánimo de lucro. Fue Duales System Deutschland AG la que ideó el logo en 1991. Tres años más tarde fue elegido como emblema oficial en la normativa europea. Eso sí, a España no llegaría hasta 1997, cuando Ecoembes firmó el acuerdo con Pro Europe.

Para los más detallistas, que sepan que los tonos oficiales del logo son el Pantone 336 C y el Pantona 343 C. Es decir, el verde oscuro y el verde claro de las dos flechas. Pero esto no responde a qué es el punto verde.

El punto verde es el indicador que nos informa del destino del envase, una vez sea tirado a la basura: será reciclado. En este caso, lo será porque la empresa responsable del producto, está integrada en el SIG. Se trata de un sistema integrado de gestión de residuos sufragado por la empresa para mantener ese ciclo de reciclaje.

Por otro lado, el punto verde es una garantía de cumplimiento de la ley vigente. En concreto, la Directiva Europea 94/62/CE y la Ley Nacional 11/97 de Envases y Residuos de Envases.

Esta normativa, además de controlar el proceso y a las empresas, vigila otros elementos del punto verde. Por ejemplo, que no sea modificado en su impresión, que sea impreso por completo y que esté proporcionado a la ley vigente. Además, no puede estar alterado ni insertado en otro elemento gráfico, ni puede ser manipulado sin autorización.

En la actualidad, el logo del punto verde lo encontramos en cinco elementos. Plásticos, metales, briks, cartón y papel. Todos ellos están gestionados por la empresa Ecoembes en todo el territorio nacional. Por su parte, es Ecovidrio quien se encarga del reciclado del cristal. Son estas dos empresas las que pueden autorizar una modificación del logo.

Y ahora, la gran pregunta: ¿cuánto cuesta el punto verde a las empresas? Tal y como informa Ecoembes, el precio depende del material, más que del peso. No es lo mismo reciclar un elemento de aluminio, que un cartón o un plástico.

Así, un kilo de acero cuesta 0.085 euros, mientras que uno de plástico se va a 0.377 euros. El papel y el cartón se quedan en 0.068 euros por cada kilogramo. Eso sí, a todos ellos hay que sumar el factor peso y el factor unidades. Además, considerar que las empresas generan toneladas de residuos, por lo que la factura se puede ir a un pico.

De hecho, según la cantidad que traigan, deben pagar un recargo. En este caso, menos de una tonelada supone 210 euros. Si alcanza las ocho toneladas, el importe a pagar se va a 1.555 euros.

Por otro lado, hay que recordar que cada elemento que se recicla, va por separado. Es decir, en una botella debemos separar el tapón, la botella, la etiqueta y el aro del tapón. Cada uno lleva un baremo. En este caso, el precio a pagar en el punto verde, será la suma de todos. Y en el caso de las empresas, multiplicado por muchas botellas o el producto de turno.

En tal caso, algunos productos indivisibles que tienen dos o más materiales en su composición, tienen precio especial. Hablamos por ejemplo, de algún envase que combina metal con cartón y algo de plástico, y que el consumidor no puede separar. En tal caso, la tarifa que se aplicará será siempre la del elemento de mayor precio.

¿Hay diferencias entre un punto verde y un punto limpio?

La gran pregunta: ¿hay diferencias entre un punto verde y un punto limpio? La respuesta es . Un punto verde, como hemos visto, es el contenedor que recoge la basura del día a día.

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Es decir, los contenedores de colores que hay en todos los barrios y que son vaciados de forma regular por los basureros. Esta basura, una vez recogida, es llevada a centrales especializadas que se encargan del proceso de reciclaje.

En el caso de los puntos limpios, para empezar, no son tan abundantes, ni están tan integrados en los barrios. Estos puntos hacen las veces de basureros para elementos más grandes, voluminosos o peligrosos de lo habitual.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), define así los puntos limpios. “Servicio encargado de recoger y clasificar los residuos que, por tamaño o peligrosidad, no se pueden retirar con el resto de la basura en los contenedores de la calle. Otras opciones son la recogida domiciliaria de enseres voluminosos y los puntos limpios móviles”.

En este caso, al igual que el punto verde, son gratuitos y financiados por la Administración de turno. No obstante, tienen horarios concretos. Y en el caso de la recogida a domicilio, previa cita.

Por pone un ejemplo, hablamos de muebles antiguos de una casa cuando se reforma, de un colchón gastado o un somier de muelles. De hecho, todo elemento doméstico que revista cierto peligro para la salud o el Medio Ambiente, debe ser llevado al punto limpio. También todos aquellos que por tamaño no entren en los contenedores.

Por tal motivo, lo habitual es que toda localidad tenga, al menos, un punto limpio de referencia. De hecho, en cada comunidad, pues la competencia es autonómica, tiene su propia normativa. Muchos puntos limpios cuentan con un listado de elementos que pueden llevarse a sus instalaciones.

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