Cómo hacer estuches para niños con botellas de plástico

Mientras medio mundo se encuentra luchando contra los efectos del plástico en el medio ambiente (al convertirse de hecho en un serio problema medioambiental, como ya te hemos explicado en algún que otro momento anterior), el otro medio se encuentra buscando formas útiles para poder brindarle un segundo uso, de manera que no acaban en […]

Mientras medio mundo se encuentra luchando contra los efectos del plástico en el medio ambiente (al convertirse de hecho en un serio problema medioambiental, como ya te hemos explicado en algún que otro momento anterior), el otro medio se encuentra buscando formas útiles para poder brindarle un segundo uso, de manera que no acaban en el vertedero, donde suelen tardar en biodegradarse por completo entre 100 y 400 años. Desde bonitas y agradables lámparas para colgar en el salón hasta maceteros para colocar en la pared. Y si te gustan las manualidades tanto como a nosotros, y también te apasiona la escritura o el dibujo, ¿sabías que puedes hacer unos llamativos estuches con botellas de plástico? Son fáciles de hacer, y además, se convierten en el elemento ideal para guardar tus lápices de colores, bolígrafos y ceras. Todo ello con poco esfuerzo, siempre y cuando, claro está, tengas los elementos necesarios para conseguirlo. Toma nota.

Cómo hacer estuches para niños con botellas de plástico

En alguna que otra ocasión ya te hemos comentado, como posiblemente sepas a estas alturas de la historia, que el plástico se ha convertido en un absoluto problema para el medio ambiente. Aunque la contaminación plástica es mucho más visible en países en desarrollo de África o Asia, donde los sistemas de recolección de basura son a menudo ineficientes (o simplemente inexistentes), hoy en día el problema también es perfectamente visible en nuestros vertederos.

Por ejemplo, hoy en día, los plásticos de un único uso representan cerca del 40 por ciento del plástico que se produce cada año. Y un buen ejemplo lo encontramos tanto en las bolsas de plástico como en los envoltorios y envases de alimentos, que por lo general suelen tener una vida útil de entre pocos minutos a varias horas. Sin embargo, ¿sabías que pueden persistir en el medio ambiente durante cientos de años?.

A menudo, los plásticos suelen contener aditivos que los hacen más fuertes, duraderos y flexibles. Con el consiguiente problema medioambiental que ello supone. Así, si se acaban convirtiendo en basura, muchos de estos aditivos pueden acabar prolongando la vida útil de este tipo de productos. Y, de acuerdo a las estimaciones, pueden tardar cerca de 400 años para descomponerse o biodegradarse por completo.

Así que, además de intentar utilizar menores cantidades de plástico en nuestro día a día, también es perfectamente posible -y recomedable- utilizarlos para convertirlos en elementos útiles, lejos de pasar a formar parte de nuestra propia basura. Y un buen ejemplo lo encontramos en los estuches fabricados a partir de botellas de plástico.

Cómo hacer nuestros propios estuches caseros con botellas de plástico

Cómo hacer nuestros propios estuches caseros con botellas de plástico

¿Qué necesitas?

  • 2 botellas de agua de plástico (del mismo tamaño y marca, para que así tengan la misma forma y apariencia).
  • 1 cremallera (lo suficientemente larga como para caber alrededor de la circunferencia de la botella).
  • Pegamento caliente.
  • Tijeras de alta resistencia.

Instrucciones

Empezaremos cortando la parte superior de cada una de las dos botellas. Decide qué tamaño deseas que tenga el estuche, y corta las botellas al tamaño adecuado. Eso sí, recuerda que si estás creando un estuche para elementos más largos, como lápices o subrayadores, lo ideal es tener una botella más larga y la otra más corta. De esta forma, los lápices pueden principalmente caber casi a la perfección en el interior del extremo más largo, y el extremo más corto se ajustará sobre la parte superior de los lápices.

Luego, y este es un paso importante, asegúrate de que la cremallera se ajusta alrededor de la botella, con una ligera superposición en un extremo. En caso de que la cremallera sea demasiado larga puedes cortar parte de la longitud de la cremallera de los dos extremos que están libres (no, eso sí, el extremo con el tope de la cremallera).

Ahora es el momento de comenzar a pegar un lado de la cremallera hacia el interior de la botella, situando el lado correcto de la cremallera hacia afuera. Debes asegurarte de que el riel de la cremallera esté aproximadamente a 0,32 centímetros de la botella, de manera que el tirador de la cremallera pueda funcionar libremente, sin tocar el borde de la botella.

Continúa pegando la cremallera alrededor del borde interno del borde de la botella, asegurándote de no poner pegamento en las pistas de la cremallera. Una vez llegues al final, superpón los extremos de la tela de la cremallera en el otro extremo de la cremallera, y pégala en su lugar.

Ahora, es el momento de pegar el otro lado de la cremallera a la otra botella de plástico. Empieza con el extremo de la cremallera que se encuentra libre, y asegúrate de que la botella está colocada de forma correcta.

Continúa pegando hasta que la otra mitad de la cremallera se encuentre completamente unida.

Inserta los lápices, bolígrafos o rotuladores que desees guardar. ¡Listo! Eso es todo.

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