Luchar contra el empobrecimiento de los suelos en la agricultura

Los cultivos intensivos se han convertido en una solución para muchos agricultores, pero una solución a corto plazo, puesto que este tipo de cultivo lo único que hace es mermar la salud del suelo, su productividad y también la calidad del producto. En este artículo os explicamos un poco más sobre el empobrecimiento de los […]

Los cultivos intensivos se han convertido en una solución para muchos agricultores, pero una solución a corto plazo, puesto que este tipo de cultivo lo único que hace es mermar la salud del suelo, su productividad y también la calidad del producto. En este artículo os explicamos un poco más sobre el empobrecimiento de los suelos en la agricultura.

Agricultura intensiva

¿Sabías que, según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), en los últimos 40 años se ha perdido el 30% de los suelos fértiles cultivables? ¿O que, citando a Symborg, hacen falta más de 1.000 años para que se forme un solo centímetro de suelo?

¿Por qué se empobrecen los suelos en la agricultura?

Una de las razones principales de tal empobrecimiento, aunque os pueda parecer impactante o contradictorio, tiene que ver con la forma en la que hoy día se cultiva en la agricultura.

Los cultivos intensivos tienen como finalidad el aumento exponencial de la productividad agrícola, lo que implica que se produce un aumento del rendimiento económico y se obtiene mayor cantidad de producto. Hasta aquí suena fenomenal ¿verdad?

La realidad es que, tras todo esto que suena muy bonito, nos encontramos con que los cultivos intensivos:

  • empobrecen la salud de los suelos,
  • se utilizan en mayor medida plaguicidas y herbicidas, lo cual también contamina el agua,
  • se exprimen los campos al máximo favoreciendo la erosión y el agotamiento,
  • se daña la flora y la fauna silvestre,
  • impulsa el cambio climático debido, entre otros, a la inadecuada captura de carbono y las emisiones de combustibles fósiles,
  • produce alimentos de baja calidad y con un elevado componente de sustancias químicas que pueden ser perjudiciales,
  • aumenta la deforestación en pro de más cultivos.

Por tanto, esta manera de tratar la tierra lo que hace es empobrecer el suelo, lo está matando hasta un punto que puede llegar a ser no retornable. Por ello, es fundamental favorecer que el suelo se siga manteniendo vivo y en buen estado.

¿Qué es un suelo vivo?

Un suelo vivo es un ecosistema vivo y dinámico, es decir, en él viven millones de microorganismos en equilibrio y pequeños animales que podemos ver a simple vista. Todos ellos son fundamentales para la salud del suelo, por tanto, son importantísimos para la calidad de los cultivos.

La presencia de microorganismos -como las bacterias y los hongos- mejoran la estructura del suelo y aumentan la disponibilidad de nutrientes para la planta. Por ello, aquellos suelos pobres y que están desequilibrados nutricionalmente son los que tienen poca flora microbiana.

Por ejemplo, las lombrices de suelo son uno de los animales más importantes que hay puesto que transporta minerales y nutrientes a través de los túneles que realiza, mueve la tierra y libera nitrógeno. Estos son algunos datos de los beneficios que aporta, a los que hay que sumarle que su actividad sirve de estímulo para los microorganismos y las plantas.

A diferencia de la creencia popular esto no se soluciona añadiendo más abono al suelo. Ni tampoco que aumentéis el uso de productos químicos que vendan la solución de que aportarán más nutrientes. La realidad es que el uso de tantos productos químicos también está empobreciendo el suelo, daña a los microorganismos y a las plantas.

¿Pero, dicho esto, todo tiene que ver con cuidar mejor el suelo para obtener un producto de mayor calidad? Ciertamente, no. Desde Symborg señalan que o se regeneran los campos de cultivos o vamos encaminados a la desertización de los suelos hasta un punto irreversible.

Cómo promover la presencia de microorganismos en el suelo

Si algo nos ha quedado claro es que para que un suelo esté en buen estado ha de poder contar con sus microorganismos y sus animales. Ante esto, hoy día se están desarrollando soluciones biotecnológicas sostenibles que favorecen la revitalización del suelo a través del aumento de la flora microbiana.

Un ejemplo de ello es Qlimax, un biofertilizante de Symborg, apto para todo tipo de suelos y cultivos. Está compuesto por ácidos fúlvicos de origen vegetal, calcio, potasio, hierro, zinc y por una selección de moléculas con función prebiótica.

Lo que ofrece este biofertilizante, a grandes rasgos, es desarrollar grupos microbianos relacionados con la nutrición vegetal y la recuperación del sistema suelo planta, mejorar la eficiencia en el uso del agua y de la absorción de nutrientes, a la vez que los cultivos crecen con una mayor tolerancia frente al estrés, lo que da como resultado un mayor rendimiento y calidad de la cosecha.

Esta solución permite, tanto a grandes como a pequeños agricultores, favorecer un suelo vivo que ayude a evitar la desertización, mitigar los efectos nocivos del cambio climático y apostar por una agricultura sostenible.

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