Qué son los sulfatos y por qué son malos para el pelo

La búsqueda de un champú que se adecúe a las características del pelo de cada persona puede llevar años y decenas de champús probados. Para ahorrar tiempo y pruebas, directamente deberías buscar champús sin sulfatos. Y si no sabes lo que son los sulfatos y por qué son malos para el pelo, este artículo te interesa. Y mucho.

Qué son los sulfatos

Obviamente, lo primero es saber qué son los sulfatos.

A nivel químico, los sulfatos se componen de un átomo de azufre y cuatro de oxígeno. Si reducimos el contexto al de la higiene personal, se trata de una mezcla de sales y ácidos grasos. Y si nos vamos al ámbito capilar, se trata de una de las sustancias que más daño está provocando en el pelo de quienes los usan sin saberlo.

El catálogo de champús que tenemos en la actualidad es inabarcable. La imagen es cada vez más importante y ésta pasa por un pelo limpio y cuidado. Lo que no parece lógico es que la mayoría de champús del mercado contengan sustancias altamente nocivas para el pelo como son los sulfatos. Hablamos no sólo de champús, sino de que los sulfatos están presentes en el 90% de productos de higiene personal.

¿Qué son los sulfatos? Para empezar, los que generan la espuma que crea el champú al frotarlo en la cabeza y mezclarlo con agua. No obstante, también es el elemento que provoca la irritación en los ojos, el picor en el cuero cabelludo, incluso que el tinte se vaya o cambie de color en algunos casos.

Una de las características de un pelo limpio es que resulta hidrofóbico (repele el agua), por lo que necesita tensioactivos para retirar el sebo y la grasa del cabello. Los sulfatos lo son, pero en contraposición, resulta un compuesto muy agresivo para una zona tan delicada como el cuero cabelludo.

¿Cómo podemos identificar estos sulfatos? El más habitual y el más usado es el Lauril Sulfato de Sodio (SLS), presente en más del 95% de champús del mercado. Este elemento no sólo reseca el pelo, sino que irrita la piel. En tal caso, ¿por qué se usa? Tan sencillo como que su precio es irrisorio y permite rebajar los precios finales del producto, muy por debajo de los champús sin sulfatos que desde aquí recomendamos.

Otro sulfato muy común en estos productos es el Lauril Sulfato de Amonio (ALS), con tremendas propiedades de limpieza y quitagrasas. ¿El problema? Con la mezcla de SLS y ALS se hace, sin ir más lejos, el detergente para el lavavajillas.

¿Cómo detectar si mi champú contiene sulfatos? Tan sólo tienes que mirar los ingredientes y pensar que cuanto antes aparezca, mayor será su proporción en el total del producto.

Por qué los sulfatos son malos para el pelo

Aunque ya nos vamos haciendo una idea, cabe preguntarse por qué los sulfatos son malos para el pelo. La respuesta pasa por buscar investigaciones que han verificado el efecto nocivo de estos sulfatos en el cuero cabelludo.

Obviamente, las multinacionales que los venden, se centran en sus ventajas, que las tiene: limpia el pelo, genera espuma… Ahora, en comparación con las desventajas, la lista de aspectos negativos de los sulfatos es mucho más amplia.

  • Infiltración en la sangre – Los sulfatos tienen la capacidad de traspasar la dermis y llegar a la sangre. Si esto ocurre y la persona es alérgica al producto, las consecuencias pueden ser terribles.
  • Problemas hepáticos – Las sustancias químicas que llegan al organismo, deben ser expulsadas de la mano del hígado. Si son muy abrasivas, tendrá que trabajar por encima de sus posibilidades, lo que puede derivar en un problema hepático relevante.
  • Caída del cabello – Los sulfatos castigan los folículos, descomponiéndolos poco a poco. Cuando esto ocurre, el folículo deja de generar pelo y esto deriva en calvicie
  • Reduce las defensas – Obviamente, con elementos tan abrasivos como los sulfatos, las defensas propias del cuero cabelludo van mermando, dejando vía libre a otras infecciones.

  • Incremento de la grasa – Otro aspecto negativo de los sulfatos es el incremento de grasa que generan, lo que deriva en lavar el pelo más a menudo, agravando aún más el problema
  • Caspa – El cuero cabelludo reseco acaba por generar la tan temida caspa. Lo peor es que ésta llevará con picores y descamación
  • Pelos rizados – Los sulfatos atacan de forma más virulenta a cabellos rizados. El motivo es que este tipo de pelo tiende a encresparse más, provocando mayor sequedad, si no lo tenemos debidamente cuidado. Pero claro, si ese cuidado viene con un champú con sulfatos, lejos de solucionar el problema, lo estaremos agravando.

Y ahora que sabemos por qué los sulfatos son malos para el pelo, ¿cómo lo solucionamos? Tan sencillo como comprar un champú sin sulfatos. Es cierto que estos champús naturales son algo más caros que los que sí tienen sulfatos, pero la diferencia no es tan grande como para que no merezca la pena. Además, ya los tienes a la venta en tiendas y grandes superficies, no como antes que eran más complicados de encontrar.

No obstante, el primer tabú que hay que tirar es el de la espuma. No es cierto que un champú que no genere espuma no limpie o sea efectivo. De hecho, si optas por un champú natural, lo comprobarás al primer lavado.

Además, muchos fabricantes (aunque no todos los que deberían) se están volcando en la creación de línea no tóxicas de champús. Hablamos de productos que, además de no contener sulfatos, no contienen parabenos, siliconas, conservantes o colorantes. Obviamente, tampoco son testeados en animales. En su lugar, estos champús utilizan monoglicéridos y diglicéridos para sustituir a los sulfatos.

Los resultados de cambiar de champú no serán casi inmediatos. De hecho, el cambio de sulfatos a champú natural, necesitará de un periodo de adaptación de aproximadamente un mes. Cuando haya pasado, dirás adiós a la irritación, a la sequedad, a la caspa y hola a un pelo limpio, sedoso y manejable. Incluso comprobarás que el pelo te aguanta más tiempo limpio sin tener que lavarlo a diario.

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