Escrito por

Acumuladores de calor – Qué son y cómo funcionan los acumuladores de calor

Si no has oído nunca hablar de ellos, los acumuladores de calor, qué son y cómo funcionan los acumuladores de calor, va a ser una información altamente aprovechable por tu parte. Y es que todo lo que suponga un pequeño (o grande) ahorro económico en la cuesta de enero, siempre es bien recibido. Sobre todo cuando hablamos del hogar, donde año tras año, luz, gas y demás gastos fijos, se disparan de forma considerable.

Qué es un acumulador de calor

Lo primero es definir qué es un acumulador de calor. Se trata de una variante eléctrica del sistema habitual de calefacción de los hogares. En este caso, el acumulador de calor recarga sus reservas por la noche, y va soltando, de forma progresiva y constante, el calor a lo largo del día.

Obviamente, un acumulador de calor debe estar complementando con una tarifa de discriminación horaria. Es decir, la tarifa en la que el precio más bajo lo obtenemos de madrugada, precisamente, cuando la demanda en todo el país es mínima. El secreto es sencillo, comprar la energía a precio asequible, en vez de hacerlo en su momento cumbre.

Para que un acumulador de calor dé el máximo rendimiento, debes asegurarte que incluye las cinco piezas esenciales de este tipo de sistema.

  • Acumulador – Aunque suene raro, se trata de un puñado de ladrillos refractarios que recogen el calor para ser usado de día. Para quienes no estén convencidos, decir que los ladrillos pueden llegar a los 800º de temperatura.
  • Resistencias – Las resistencias eléctricas son las responsables de que el acumulador se caliente. No sólo eso, que lo haga de forma ecuánime y no haya zonas más calientes que otras.
  • Aislamiento – Este aislamiento térmico impide, por un lado, que el calor se pierda en el proceso de carga o descarga. Y, por otro lado, y más importante, limita la temperatura del acumulador a 90º, el máximo permitido por el Código Técnico de Edificación (CTE)
  • Limitador – Es la forma que tiene quien lo use de controlar la temperatura que llega a la casa desde el acumulador. Es decir, el termostato de toda la vida.
  • Sistema de Seguridad – Imprescindible. Innegociable. Dejando de lado que el acumulador de calor es más que seguro, como todo aparato eléctrico, puede fallar. Si lo hace, hablamos de temperaturas elevadísimas por lo que un sistema de seguridad que controle todo error, es imprescindible.

¿Cuánto puede costar un acumulador eléctrico? En la actualidad, los hay desde los 200 hasta los 700 euros. A esto hay que sumar el precio de la instalación que ronda los 200 euros. Sí, lo puedes montar por ti mismo, pero siendo un producto tan específico y peligroso, debes valorar si merece la pena pagar a expertos para que lo hagan. Si estás decidido, asesórate bien antes de iniciar la instalación.

Tipos de acumulador de calor

Obviamente, como en todo, hay varios tipos de acumulador de calor para uso en el hogar. En el caso de los locales comerciales, al ser más grandes, tienen otros estándares. No obstante, nos vamos a centrar en los dos tipos de acumulador de calor disponible para uso doméstico.

  • Acumulador de calor estático – Es el acumulador de calor más sencillo del mercado. Este aparato está compuesto por un sistema de aislamiento térmico al uso. Es decir, de la vieja escuela. Así, un acumulador de calor estático, van soltando el calor por un sistema habitual de radiación o de convención. A pesar de ello, tan sólo el 25% del calor descargado es controlado por los habitantes de la casa. El motivo es que mucha de esta energía se queda por el camino. Y eso, a pesar de que en todas las instalaciones de acumuladores de calor estáticos, se ponen las denominadas trampas. Éstas tienen el objetivo de evitar que el aire entre en el acumulador, enfriando la carga. Aunque se pueden ajustar manualmente, es imposible evitar que el aire acabe entrando. No obstante, y a pesar de todo, el calor que llega finalmente a la casa, garantiza una estancia caldeada y cómoda en una casa en la que haya gente de forma habitual. Eso sí, se nota mucho cuando está deshabitada aunque sea un fin de semana.
  • Acumulador de calor dinámico – Los acumuladores de calor dinámicos son los más demandados del mercado, básicamente, por su tremendo aislamiento térmico. Un aislamiento que garantiza el aprovechamiento de cerca del 85% del calor acumulado, para ser llevado al hogar. A diferencia del acumulador de calor estático, el dinámico suelta el calor a través de una turbina que lo deriva a los acumuladores. Así, se garantiza una maximización de los recursos que, además, pueden ser controlados mediante termostatos. Es decir, no vamos a estar como en una panadería en plena faena, si no es porque queramos.

Para qué sirve un acumulador de calor

¿Para qué sirve un acumulador de calor? Entre otras ventajas, para ahorrar dinero en la factura de la calefacción, para tener un sistema de calor seguro en el hogar o para tener una temperatura agradable 24 horas.

No sólo eso, un acumulador de calor no emite gases contaminantes a la atmósfera ni humor de algún tipo. Además, tampoco requiere un depósito ni combustible. Además, su mantenimiento es casi inexistente. Todo son ventajas, siempre y cuando tu factura de la luz sea asequible.

¿Cuáles son las ventajas de los acumuladores de calor?

Como en todos los sistemas de calefacción, la instalación de un acumulador de calor en nuestra vivienda puede ofrecernos una serie de ventajas que son importantes para tener en cuenta. Entre ellas encontramos:

  • La instalación es rápida y fácil.
  • No se necesitan grandes reformas a la vivienda ni rompimiento de muros o suelos.
  • Se aprovechan al máximo las tarifas con Discriminación Horaria.
  • Es un sistema de calefacción altamente seguro.
  • Ofrece una temperatura estable y confortable las 24 horas.
  • No emite gases de efecto invernadero ni humos durante su funcionamiento.
  • No se necesitan depósitos de combustibles ni piezas especiales par el sistema de calefacción.
  • El mantenimiento necesario es mínimo.
  • Gestionan la carga de forma diaria y se adaptan a los cambios bruscos de temperatura o clima.
  • Son programables.

Cómo se utilizan los acumuladores de calor

Y por último, la gran pregunta: cómo se utilizan los acumuladores de calor. Tan sencillo como las calefacciones de toda la vida. Tanto las centrales, como las individuales. La diferencia, en este caso, es que el calor vienen del acumulador eléctrico, y no de una caldera central o una tubería de gas.

Explicar cómo se utilizan los acumuladores de calor es bastante simple y es una técnica que se ha utilizado toda la vida: alternancia de caras con descargas. Es decir, el acumulador de calor carga de noche; el acumulador de calor descarga de día. Tan sencillo como eso. Y no tenemos que hacer nada más.

Obviamente, en los tiempos que corren, el sistema está más que automatizado. No detecta cuando cae la noche para empezar a acumular, sino cuando es el minuto exacto para comenzar a descargar energía a bajo coste. Mientras tanto, sigue descargando la del día anterior. Así, por la noche aprovechamos el remanente de calor soltando durante el día y, a la mañana, cuando despertemos, el acumulador de calor tiene suficiente carga como para empezar a soltar de forma paulatina.

También te puede interesar:

Lo más interesante
Top 6
artículos
Síguenos