Para evitar que algunos componentes o partículas ingresen a nuestro organismo, y cuya exposición constante puede causar perjuicios a la salud, es necesario utilizar los distintos filtros agua que se nos ofrecen en el mercado, existiendo distintas formas de filtrar el agua potable, y una de ellas es la empleada en el método KDF.
Esta denominación proviene de sus siglas en inglés, Kinect Degradation Fluxion, y consiste en un sistema muy empleado en el tratamiento de las aguas residuales, ideales por la baja necesidad de mantenimiento del sistema empleado, prolongando su vida útil y reduciendo notoriamente los costos.
El filtrado del agua se realiza entonces con la utilización de gránulos de Cobre y Zinc de elevada pureza, que actúan sobre contaminantes del agua mediante reacciones químicas de oxidación y reducción (comúnmente llamadas como reacciones redox) actuando sobre metales pesados preferentemente, aunque también permite eliminar gran parte del Cloro y la presencia de sulfuro de hidrógeno.
Existen distintos tipos de sistemas KDF, que varían en función de la granulometría, a saber:
- KDF 55: Para filtrado y extracción de Cloro y otros metales solubles pesados
- KDF 85: Eliminación de hierro y sulfuro de hidrógeno
- KDF-F: Gránulos más finos, empleados junto a bloques de Carbón Activado y en combinación con otros filtros
- KDF-C: Gránulos gruesos, para la misma función que KDF 55 pero de costo inferior.