Citroën C-Cactus, “el Regalo de los dioses”.
Siempre es difícil quedar bien con todos, y es que por lo general no es fácil hacer una buena producción que deje contentos a los usuarios porque se han abaratado costos, o al medio ambiente por lo terriblemente contaminante de un coche mal diseñado, aunque es el menos cotizado de entre los dos por las partículas contaminantes que hacen del coche un vehículo más o menos contaminante, sin embargo el C-Cactus ha logrado lo imposible y por eso, parece un verdadero regalo del Olimpo, logrando un extraordinario diseño a bajo coste de producción, con una economía de combustible impresionante y además una bajísima contaminación medio ambiental, sin duda algo que hay que revisar.

Frankfurt, Alemania, allí será el encuentro entre los que comenzaran a seguir a un concepto que definitivamente llama la atención a los usuarios por sus extraordinarios contornos, siendo muy agradable a la retina de los curiosos el deslizarse por cada línea que lo convierte en un exponente único de innovación, pues hay que recordar que no se trata de un modelo Audi o Mercedes, sino de un modesto Citroën que viene a gritar entre los grandes la solución ecológica perfecta a los usuarios.

Técnicamente el modelo emite 78 gramos de CO2 por kilómetro, ello gracias a la tecnología que involucra, la cual consiste en un motor híbrido Diesel del tipo HDi, todo lo cual se desintegra señalando que habría un motor térmico del tipo Diesel HDi de 70 caballos de potencia y uno eléctrico que aporta 30 caballos de potencia mas, por lo que el coche finalmente desarrolla un poder más que conveniente para quienes gozar de unas prestaciones “necesarias” como para movilizarse con tranquilidad y hasta exigirle un poco de vez en vez.

Quizás el filtro anti partículas sea una de las cuestiones imprescindibles en un coche como este, que se jacta de ser “ecológico”, y que fuera de todo economiza de manera sorprendente, ya que tan solo utiliza 2,9 litros por cada 100 kilómetros.
Finalmente, el coche se presenta con un espíritu acorde con las nuevas tendencias, pues para sorpresa de muchas personas, se había visto un concepto similar en una exposición con resultados nefastos, los idearios habían sido los de Hyundai, pero acá se ha incorporado de buena forma el diseño de relieves de sus puertas, trazando de manera soberbia cada lineamiento que separa notablemente a esta parte del coche con el resto.

Como buen coche “modernista”, agrega un techo de tipo transparente (vidrio) que entrega la libertad y comunicación con el entorno necesaria como para provocar la siempre deseable sensación de contacto en momentos climáticos que quizás provoquen indefensión a los pasajeros, por ejemplo en lluvias torrenciales, pudiendo casi “tocar” el agua sin siquiera mojarse un cabello.
El análisis del modelo es complejo, porque han hecho francamente una maravilla con componentes reciclados, y es que sin omitir este gran detalle, es eso el secreto que le entrega alegría a los fabricantes puesto que han abaratado costos, pero además han cuidado del medio ambiente, y no por ello descuidado la tecnología pues incorpora pantalla táctil en el panel central, mandos al volante y una serie de funciones que le hacen ser considerado como un peligroso exponente de los híbridos, el que sin ser Lexus o BMW podría derrocarlos ante un público masivo que quiere y gusta de las formas revolucionarias efectivas.

El modelado de su parte delantera podrían quizás ser criticadas por un “abuso” de los diseños redondeados, que a veces se tornan algo “obsesivos” pero que mas allá de todo siempre han sido la impronta que ha dejado Citroën en todas sus versiones, por lo que se les ha condonado la idea de incorporarle una vez más. Elogios no podrían omitirse a la hora de referirse a la parte posterior del coche, que sin piedad ha dejado una seria tarea a sus homólogos en cuanto al diseño y concepto de las formas.
¿El precio?, bueno eso es algo que no podría ser dejado a un lado y en esta ocasión es especialmente agradable el referirse al tema, puesto que todo lo que se ha mostrado y descrito estará al alcance de la mano de todos quienes hayan soñado con comprar un modelo C4, y no cualquiera, basta con el básico para obtenerle, así es que excusas no quedan para cuidar el medio ambiente y lucir como se debe a una velocidad de 150 kilómetros por hora al menos (limitada electrónicamente), así es que a soñar se ha dicho, en un mundo y Citroën absolutamente limpios.
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