Mi experiencia con CFLs y otras tácticas de ahorro de energía

Publicado por Martín | May 9, 2008 12:19 pm 5 comentarios

Hace seis meses me mudé a un departamento, que alquilo. Antes de mí siempre estuvo habitado. Mi intención apenas me mudé, fue implementar todas las tácticas que conocía para reducir el gasto de electricidad.

La primera medida fue reemplazar todas las bombitas incandescentes por CFLs, algo que no me insumo mucho gasto.

Segunda medida, siempre desenchufar las “zapatillas” de enchufes, no dejar conectados los cargadores de teléfonos móviles, y apagar televisores, DVDs, y demás que suelen quedar en Stand By. Por si no lo sabían todas estas medidas ahorran, ya que todos esos equipos siguen consumiendo electricidad a pesar de que no los usemos, porque están preparados para cuando queramos usarlos evitarnos esos segundos de más que nos llevan encender el televisor desde el botón del aparato, o volver a enchufar la “zapatilla” o el cargadores del teléfono móvil al tomacorriente.

Uno puede decir que todos esos inventos son para ahorrarnos tiempo, y sí, es cierto, pero ahora se trata de ahorrar energía, y hacerlo sólo nos cuesta algunos segundos de nuestro día típico.

Una tercera medida es no dejar encendido el ordenador todo el tiempo, algo que voy a admitir me costó mucho. Tengo dos ordenadores en casa, porque somos dos los que los utilizamos, una Notebook y un PC. La Notebook suele estar encendida todo el tiempo que yo estoy en casa, pero en cuanto me voy, la apago. La PC no se usa tanto, por lo que no la dejamos encendida por las dudas que queramos utilizarla, sino que también la apagamos cuando dejamos de usarla.

A todo esto debo admitir, que en el verano (tres meses) adquirí un aparato acondicionador de aire, que ustedes saben, consume mucha electricidad. Intenté usarlo lo menos posible, y como suelen recomendar, a temperaturas no menores de 24 grados.

¿Cuales fueron los resultados?

Debo aclarar que vivo en Argentina, y aquí las facturas de la luz vienen con un cuadrito donde se compara lo consumido en un período tal, con lo consumido en el mismo período el año anterior. Como les contaba al principio, antes de mí, vivieron otros inquilinos aquí. Que presumo, no se preocupaban por el gasto energético. Y sé que no tenían acondicionador de aire.

Aquí el kilovatio hora cuesta 0,0810 pesos, o sea unos 0,0162 euros. Sé que en España el kilovatio cuesta unos 0,09 euros. Pero partamos de lo que cuesta aquí.

En el primer bimestre consumimos 246 kilovatios, o sea unos 3,986 euros. Los inquilinos anteriores, en el mismo bimestre del año anterior, consumieron 400 kilovatios, o sea unos 6,48 euros, el doble. Pero como si fuera poco, por haber consumido menos que el año anterior, tengo una bonificación (Resolución de la Secretaría de Energía) que me descontó 3,39 euros de la factura, luego de los impuestos y demás cargo, terminé pagando 3,71 euros.

Al bimestre siguiente consumimos 250 kilovatios, contra 411 del año anterior. O sea yo gasté 4,05 euros, mientras que los inquilinos anteriores 6,65. Otra vez tuve un descuento por haber consumido menos, así que mi gasto final fueron 4,04 euros.

En el siguiente bimestre tuvimos un mayor consumo debido al calor y el acondicionador de aire, llegamos a los 318 kilovatios, contra 405 de los inquilinos anteriores. Yo gasté 5,15 euros y en el período del año anterior se gastó 6,56 euros. Nuevamente me vi agraciado con el descuento por gastar menos, así que mi factura final fue de 6,12 euros.

Y llegamos al bimestre actual, o sea la factura que tengo que ir a pagar al banco hoy. Allí todavía se refleja un poco de los meses de calor (recuerden que aquí en el hemisferio sur recién salimos del verano). Así que nosotros consumimos 285 kilovatios, contra 366 de los vecinos anteriores. 4,61 euros contra 5,92. Y la factura final, luego del descuento (menor porque hay menos diferencia entre uno y otro período), y sumando los impuestos, asciende a 7 euros.

En suma, gaste en kilovatios, sin contar impuestos ni descuentos, 17,79 euros. Los inquilinos anteriores gastaron 25,61 euros en el año pasado. Si eso lo pasamos a la factura real, la diferencia es muchísimo mayor, ya que yo tuve descuentos en cada una de las facturas, mientras que el inquilino anterior no. Pero supongamos que a partir de ahora, yo no puedo seguir bajando mi consumo, así que no tendré el descuento. Por eso hago nada más el cálculo de los kilovatios gastados, fijense que me ahorré 7,82 euros. Aquí son casi 40 pesos, con la mitad de eso compre todas las lámparas de bajo consumo, o sea que se amortizaron en sólo seis meses.

Si se fijan en las facturas finales, equivale más o menos a que me ahorré una factura bimestral, simplemente con unos cambios pequeños. Y esto sólo en seis meses. Todavía me quedan seis meses más en los cuales tendré descuentos, y las lámparas de bajo consumo que compré durarán muchos años, contra las incandescentes que hay que cambiarlas un par de veces al año, sino más.

Para poder ahorrar más, hay muchas otras formas, pero yo tan sólo apliqué las simples, ya que mi novia no comparte mi amor por las energías renovables y la preocupación por el calentamiento global, así que más que lo que hacemos no le puedo pedir. Veremos cómo nos va en los siguientes seis meses, y ya les contaré.

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