Líbano: las consecuencias ambientales de una guerra
Cuando el 12 de julio pasado estalló un conflicto bélico entre el ejército israelí y milicias libanesas, no era difícil prever sus consecuencias: destrucción, pueblos arrasados, muerte. Pese a que, un mes después de iniciado los enfrentamientos, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ordenó el cese del fuego, los daños producidos siguen latentes aún hoy. El reestablecimiento de la paz, o de una relativa paz en una región eternamente convulsionada, no fue suficiente para frenar la catástrofe.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), dado a conocer a fines del mes pasado, advierte sobre la contaminación ambiental causada por la guerra. Varios de los sitios bombardeados, entre ellos fábricas y complejos industriales, han liberado una gran cantidad de tóxicos y sustancias dañinas para la salud que todavía no fueron saneadas.

El PNUMA menciona la necesidad de tomar medidas “urgentes” para disponer en forma segura de los químicos vertidos y de la gran cantidad de escombros, entre ellos los desechos hospitalarios, a fin de evitar nuevos problemas para la salud pública de la zona. La provisión de agua, por ejemplo, se encuentra en riesgo ante la contaminación no controlada.
“La destrucción es tan enorme que la recuperación puede insumir una década”, dijo apenas finalizado el conflicto Zia Mian, investigador del Programa de Ciencia y Seguridad Global de la Universidad de Princeton.
En medio de la guerra, aviones israelíes atacaron la central eléctrica de El Jiye, una ciudad costera ubicada 30 kilómetros al sur de Beirut. Esto produjo un grave derrame de petróleo, que afectó más de 140 kilómetros de la costa libanesa. El gobierno español colaboró en su momento con la limpieza de las casi 15.000 toneladas de combustible derramado. Incluso el Centro para la Prevención y Lucha contra la Contaminación Marítima y del Litoral (CEPRECO) envió dos técnicos especializados, que actuaron en labores similares tras la crisis del Prestige. El Ministerio de Ambiente italiano, por su parte, también aportó técnicos que ayudaron en las tareas de limpieza.

Sin embargo, los esfuerzos no se vieron recompensados.
Una reciente noticia publicada por la Agence France-Presse y reproducida en varios medios, menciona que pese a los trabajos, la costa libanesa del mar Mediterráneo sigue afectada por la contaminación. “Las lluvias y la marea baja revelaron nuevas zonas contaminadas”, aseguró Ahmad Kojok, miembro de la asociación Mar del Líbano. Las playas de Jiyeh y Ramlet al Bayda son algunos de los lugares en problemas.
Ghada Mitri, portavoz del Ministerio del Medio Ambiente del Líbano, no se atreve a asegurar cuando la zona estará definitivamente descontaminada. “Esperamos que la limpieza este completada antes del verano”.
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- Categorias: contaminacion, medio ambiente



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