En Los Ángeles, la contaminación es una atracción turística
En la hoja de ruta de los turistas que llegan a Los Ángeles nunca faltan las visitas por la lujosa Beverly Hills ni por el Paseo de la Fama de Hollywood. Pero, según parece, la ciudad más grande de California ofrece mucho más que recorridos glamorosos y cinematográficos.

En los últimos días, varios medios reprodujeron una noticia impactante difundida por la agencia de noticias Associated Press (AP): un grupo denominado Comunidades por un Mejor Medio Ambiente organiza la llamada Excursión Tóxica. ¿De qué se trata? Pues bien: llevan a los turistas a recorrer barrios ubicados en las sombras de refinerías, fábricas y mataderos de animales.
Según se lee en los artículos que hicieron referencia al tema, Bill Gallegos, director ejecutivo del grupo promotor, destacó que “lo importante de las excursiones es poner un rostro humano a esto”, en referencia al problema de la contaminación que los afecta.
“Son visitas que están ganando popularidad entre legisladores, abogados y estudiantes que quieren ver de cerca cómo la contaminación frecuentemente golpea más fuerte a las áreas pobres y de minorías”, se informa en el diario La Estrella, de Texas.
Univision fue otro de los medios que le dio espacio al tema y, al igual que La Estrella, publicó todo con lujo de detalles.
“Los autobuses visitan zonas que han sido el sitio de pesadillas ambientales. Entre sus visitas está el ´Pueblo del Asma`, en Huntington Park, y una escuela primaria plagada de abortos espontáneos entre sus trabajadoras. Los paseantes también inhalan el hedor de cerdos muertos y la peste de combustible diesel, pintura y otros químicos”, reproducen.

Pero allí no termina el paseo. El artículo periodístico avanza y, a través de él, se puede ser testigo del recorrido turístico que continúa por el Corredor Alameda, utilizado diariamente por 14.000 camiones y docenas de trenes de carga que sirven al gigante puerto Los Angeles – Long Beach y luego por Wilmington, donde retumban las casas al paso de los trenes y el cielo nocturno es invadido por el humo de una enorme refinería.
Luego llega el turno de la primaria Tweedy, en South Gate, donde en 1986 un derrame accidental de cloro en una fábrica cercana envió a 76 personas a hospitales, incluidas tres docenas de niños, para ser atendidos por náuseas y problemas respiratorios y oculares.
El fin de la visita (u odisea) tiene lugar en la primaria Suva, en Bell Gardens, donde ocho empleadas sufrieron aborto espontáneo en 1987 y 1988, con al menos dos fetos severamente deformados.
Como cierre de los artículos, los medios dejaron un espacio para dar a conocer antecedentes que reflejan el intento de la población cercana a Suva por frenar la contaminación. “Las familias acusaron a una planta de revestimiento de cromo ubicada junto a la escuela de expulsar humo tóxico. La demanda también señaló que 22 estudiantes y seis maestros fueron diagnosticados con cáncer en un período de ocho años. La planta llegó a un acuerdo con los demandantes en el 2000 por cerca de dos millones de dólares y cerró la instalación”.
- Categorias: actualidad, contaminacion, medio ambiente, sociedad, turismo
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